Realizar el recorrido de Puerto Madryn hasta Península de Valdés para ver lo que la naturaleza tiene para ofrecer bien vale la pena. Un mar cristalino, playas, colonias de pingüinos, elefantes y lobos marinos.
Realizamos el trayecto a bordo de una combi en compañía de un experto guía. Durante el paseo podremos ver ballenas, orcas, pingüinos, lobos y elefantes marinos. Al poco tiempo de andar asoma en el horizonte Puerto Pirámides, la aldea mira hacia la silenciosa bahía, en las costas de Península de Valdés, en la provincia de Chubut, en la Patagonia argentina, en el mismo día el mar puede ser verde, azul o turquesa dependiendo de la época del año en la que realicemos nuestros viajes.
En este lugar los animales están en su ecosistema, no en una pecera de acuario o zoológico, por eso es necesario armarse de paciencia, la naturaleza así lo requiere. Unos guanacos detienen nuestro andar al pasarnos indiferentes delante de la combi.
Puerto Pirámides es una villa balnearia con tan solo 400 habitantes, lugar ideal para descansar, tiene una pequeña playa en el corazón mismo de la península, la rodean acantilados a los que podemos subir luego de una corta caminata y nos vamos a encontrar con una panorámica del Golfo Nuevo. Esto es plena Patagonia, los atardeceres, en verano llegan con la hora de la cena.
El recorrido es una especie de santuario natural, para llegar hasta Península Valdés el recorrido comienza 97 km antes, en Puerto Madryn. La ciudad esta ubicada en la provincia de Chubut, a 1375 km de Buenos Aires, su población estable es de unos 90000 habitantes, se puede llegar a triplicar en la temporada alta y aunque puede parecer un lugar recóndito, muchos estudiantes lo eligen para realizar sus cursos de inglés en el extranjero.
La ciudad es conocida por su gastronomía y hotelería. Pensada mirando el océano. La mayoría de sus plazas, hoteles, bares y restoranes privilegia en sus vistas al mar, el marco perfecto para realizar un viaje allí para realizar deportes acuáticos.
Para conocer la ciudad el recorrido ideal es el paseo costero, este clásico recorrido sigue un camino junto a la playa para después subir y, que podamos acompañarlo saboreando un cono de rabas o cornalitos que en puestos cercanos podemos conseguir. La oferta de frutos del mar es fresquísima, son pescados ahí mismos, a metros de la orilla.
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